El bombardeo informativo es tremendo en esta época de crisis. Todas las cadenas de radio, periódicos, televisiones, están continuamente impactando con noticias relacionadas con la crisis. Que si el paro, que si la prima de riesgo, que si la corrupción, que si tal juez, que si la plataforma tal.
A ello se añade en otro plano lo que yo llamo la pseudoinformación que circula por las redes sociales.
Vivimos un circo mediático en el que cada uno de nosotros decimos o pensamos que "yo y los de mi círculo" (llámese partido, estatus laboral, social o económico, ideología, ) somos inocentes y no tenemos ninguna responsabilidad en la situación de crisis actual y "los demás", que están en otros círculos son los culpables.
Estamos asistiendo continuamente al espectáculo del vapuleo de gente importante o famosa, sean políticos, sean empresarios, directivos, sindicalistas, jueces, ladrones o criminales. Como si nunca en otras épocas se hubiera delinquido. ¿Se delinque más ahora o es que la justicia está actuando más que nunca?.
Parece que retrocedemos a la época del circo romano, y la gente necesita, lo mismo que en los tan denostados programas tipo "sálvame", hacer sangre, hundir al otro, sacar los trapos sucios y si no los hay me los invento o los exagero. Nos llenamos la boca de espumarrajos rabiosos cada vez que vilipendiamos a alguien, perdiendo totalmente de vista que también es una persona que tiene derecho a la presunción de inocencia. Somos jueces supremos más allá del bien y del mal. Queremos ver arrastrados por el fango, atados y tirados por caballos a los otros, "los que yo sé que son culpables".
Esta necesidad parece que nos enorgullece, nos eleva, nos hace creernos moralmente superiores a los que machacamos, sea con motivo o sin él. Da igual. Nos hemos convertido en jueces todos los españolitos de a pie y juzgamos y sentenciamos a la velocidad del rayo, simplemente porque alguien ha dicho que alguien le ha dicho. O porque alguien cuelga en facebook un disparate disfrazado de noticia o una noticia disfrazada de disparate. Todo vale mientras sea en contra de los que yo quiero machacar o defenestrar.
Por supuesto si eventualmente sale algo en contra de alguno de los míos, "se trata de una campaña mediática orquestada por el poder para echar una cortina de humo" (¿hace falta que os ponga ejemplos?). Desde luego, ni por asomo a éstos que presumen de impartir justicia se les ocurrirá jamás hacer la menor crítica de la corrupción en las propias filas.
No nos damos cuenta de que los tiempos han cambiado y la tecnología ha acelerado el proceso de generación de noticias, ha incrementado las fuentes de emisión de noticias, y en algunos casos sesgadas y manipuladas. En muy pocos casos bienintencionadas y con espíritu informativo crítico a la par que objetivo.
Estamos asistiendo al espectáculo de la manipulación e hipocresía más descarado que he conocido en toda mi vida.
Contínuamente vemos a políticos que ayer provocaron desastres y que hoy se erigen en salva patrias, con recetas milagrosas que no aplicaron cuando les tocaba y que fueron corresponsables de la situación actual.
También vemos a políticos, ahora en el poder, que cuando estaban en la oposición no hacían más que poner palos en las ruedas de los que gobernaban, sin aportar soluciones, y ahora critican que les apliquen la misma medicina.
Políticos que otrora culpaban a Europa o a la crisis financiera internacional de los males de nuestra economía, echando balones fuera, y ahora los culpables son los que están gobernando. Exactamente lo mismo aplicándolo a la inversa. No distingo colores.
Pero también vemos a muchos ciudadanos, que con una importante base para estar indignados (especialmente los que sufren las consecuencias de la crisis, nada más y nada menos que 6 millones de parados), tienen una facilidad pasmosa para perder la objetividad y el sentido de la justicia: "como yo estoy mal alguien tiene que pagar por ello porque siempre hay un culpable". Permitirme que discrepe de ello, respetando que todo el mundo, especialmente un parado, tiene derecho a estar indignado.
La solución no pasa porque ajusticiemos a la mitad del país porque entendemos que son los culpables de nuestra desdicha. Que si son culpables hay que procesarlos, pero hay que dejar trabajar a la justicia y no convertirnos en voceros sectarios, que cuando se juzga al de mi círculo, el juez está manipulado (y el acusado o imputado por supuesto que es inocente) y cuando se juzga al del otro círculo al juez le están poniendo trabas, le están haciendo imposible su trabajo... (y por supuesto el imputado es culpable de antemano, porque está clarísimo aún antes de ser juzgado).
La solución pasa por que cada uno de nosotros aportemos nuestro granito de arena en la búsqueda de la misma.
Dicen que la crisis agudiza el ingenio, más que el bienestar, que nos apoltrona. Estoy convencido de ello. Cuando se tienen muchos problemas una de dos o los solucionas y sales a flote o te conviertes en parte de él y te hundes.
No sirve de nada estar continuamente lamentándose, protestando, y echando la culpa a otros. Hay que pasar a la acción y luchar.
Pero ¿la acción? ¿una revolución? ¿tirar por tierra todo lo que haya de positivo en nuestra sociedad?.
¿Qué podemos hacer mientras encontramos la solución a la crisis?
Ojala y supiera alguien dónde está el remedio a la problemática actual, pero me temo que de momento no se conoce. Pero sí que se puede avanzar para crear el campo de cultivo idóneo con el fin de encontrarlo lo antes posible.
En ese sentido, opino que la acción, nuestra acción debería implicar:
1º/ Un cambio de actitud de cada uno de nosotros. Tenemos que concienciarnos de que formamos parte de la solución y creer en que las cosas van a mejorar. Cada día tenemos que afrontarlo con positivismo.
2º/ Ser mucho más tolerantes y respetuosos con los demás. Buscar consensos y puntos de encuentro. No aquello que nos separa. No somos tan diferentes como algunos se empeñan en que seamos. Abandonar el sectarismo, ya que no conduce a nada. El "y tú mas" desterrarlo del lenguaje político y de la sociedad. No quiero "guerracivilismo", que ya sabemos dónde condujo a la sociedad el siglo pasado.
3º/ Dejar de lamentarse y actuar. Poner a trabajar la cabeza y no tirar la toalla esperando que el trabajo venga a mí. Sé que suena utópico, pero el trabajo se busca no llega hoy en día. Hay que emprender nuevos negocios, nuevas ideas. La solución difícilmente viene de arriba como el maná. Tú formas parte de la solución.
4º/ Mirar la cultura, ciencia y la tecnología con otro prisma. No como algo raro que hacen los demás, o solo los genios, sino implicándome yo y favoreciendo que los demás lo hagan. Son la punta de lanza del nuevo conocimiento, de la concienciación y preparación para la búsqueda de nuevas industrias generadoras de trabajo y riqueza. ¿Y como podemos actuar cada uno? : fuera telebasura, más libros, más cultura. Todo esto es contagioso. Y por supuesto, votar a los políticos que impulsen mejor estas líneas, proponiendo a través de todas las vías en las que yo pueda participar, mejoras en esa dirección.
Sí, sé lo que pensáis, hay 6 millones de parados y eso es una losa muy difícil de levantar, y más cuando este país ha estado volcado en un modelo productivo erróneo, basado en la construcción, turismo y pocas cosas más. Pero todos hemos vivido aquí y hemos sido conformistas con el "status quo" durante muchos años. Cuando había dinero procedente de la construcción y el resto de los negocios funcionaban a remolque, cuando había crédito fácil, todos queríamos consumir más, muchos nos endeudábamos algo más de la cuenta, sin pensar en que ello se podía acabar algún día. Repito todos -incluidas las instituciones.
Y aquí que no me vengan con que había gente de arriba que lo sabía que se calló o no actuó. O, del otro lado, que había gente que parece que la "obligaban a consumir y a pedir préstamos", como si ellos fueran unos "tontolaboina" que no eran capaz de discernir ni de organizar la economía de su casa sin injerencias externas.
Aquí muchos han mirado para otro lado, con más o menos inconsciencia, porque cuando hay vacas gordas para qué va a preocuparse uno por si vienen o no las vacas flacas.
A toro pasado qué fácil es valorar y juzgar que había unos culpables concretos. Pero todos estábamos equivocados, y ahora pagamos las consecuencias. Sí, unos las pagan más que otros. Sí, de acuerdo, los 6 millones de parados son los que más lo sufren. Cada palo aguantará su vela y si empresarios, banqueros, políticos se demuestra que han delinquido y tienen su parte de culpa tienen que pagar por ello, pero, repito, sin circo, sin juicios sumarísimos mediáticos y sin descalificaciones globales. Sencillamente porque personas honradas las hay en todas partes, y delincuentes también.
Tampoco admito argumentos como que los que están arriba debían haber adivinado la crisis que se venía encima. Están ahí porque han ganado unas elecciones o porque son empresarios o por diversas razones en las que no voy a entrar y sé que estáis pensando, que sería objeto de otro debate. Pero el pañuelo de "pitonisa" no lo tenía ninguno puesto y la prueba está en que muchos empresarios han cerrado, otros han sido procesados, cajas han sido intervenidas, etc. No creo que a esta gente le guste la situación ni creo que sabiendo la que podía venírseles encima aceptaran de buen grado que las cosas sucederíran así sin más. Y no me estoy refiriendo a los empresarios y ejecutivos procesados y delincuentes sino a mucha gente honrada que, teniendo el estatus que sea, actuaron de buena fe.
Hay más gente honrada que delincuentes a todos los niveles. Afortunadamente.
¿Que las medidas que están tomando ahora no gustan?, pagarán por ello y perderán las elecciones ¿que las medidas que tomó el anterior gobierno tampoco gustaban?, pagaron por ello y perdieron las elecciones. Es el juego democrático. Pero los que gobiernan tienen que tomar decisiones, con los medios (dinero vía impuestos) de que disponen y el que pueden disponer (deuda, la que le concedan y al mejor precio posible ). No le dan a la máquina de hacer billetes (eso pasó a la historia) porque estamos en el sistema monetario europeo.
La solución económica a la crisis solo puede venir de la mano de la generación de confianza en los ciudadanos. Poco a poco los ciudadanos , los emprendedores (para encontrar ideas), los bancos (para dar créditos) irán adquiriendo confianza, de la misma manera que se ha perdido y los niveles de actividad remontarán.
Nadie tiene la receta milagrosa y si alguien la tiene ¿a qué está esperando?.
El problema tiene múltiples caras y aristas y no se puede atajar sólo desde una vertiente. La única manera de superar la crisis es que todos nos pongamos a trabajar juntos y con optimismo. La solución no vendrá de fuera mientras lloro y me lamo mis heridas.
En lo social y político, mientras que no encontremos (sí, entre todos) un sistema diferente a la democracia parlamentaria, capitalista, tendremos que ir avanzando paso a paso, sin destruir lo que tanto ha costado. Y no nos queda otra que o bien pedimos y exigimos a todos los partidos que cambien empapándose de muchas de las reivindicaciones que están hoy en la calle, y votamos al partido que más nos convenza, o fomentamos la creación de un nuevo partido que aglutine las distintas corrientes de descontento actuales.
Sea de una manera o de otra sería bueno que el sistema avanzara en las siguientes direcciones, que si bien no generan riqueza directamente , contribuirían a darle más moral al ciudadano a la par que se disminuiría el gasto:
1º/ Reducir al máximo las duplicidades en las administraciones públicas: Estado, Autonomías, diputaciones, Ayuntamientos. Disminuir número de diputados, eliminar el Senado y diputaciones. Dejar en la mínima expresión las autonomías por no decir progresivamente eliminarlas (¿no queremos trabajar en la dirección de una Europa unida?); sé que esto suena a sacrilegio, pero ¿nos podemos permitir ese derroche de duplicidades y gastos?; las autonomías han cumplido su función en estos 35 años de democracia después del franquismo pero , ahora, camino de una unión económica y política en Europa, no le veo sentido su existencia más que a determinados niveles culturales y organizativos del estado. Agrupar ayuntamientos pequeños.
2º/ Bajada drástica y pública de sueldos a todos los políticos de todas las administraciones, sin excepción. El que no quiera que deje la política. Por supuesto el paro y la jubilación como la de cualquier otro ciudadano. Los ex presidentes que se busquen la vida, que saben hacerlo muy bien.
3º/ Listas abiertas en los partidos. Posibilidad de votar a las personas. Los políticos que se presenten a las elecciones que elaboren un currículum y que lo cuelguen de la red, para que los ciudadanos lo podamos consultar, y si detectamos falsedades o exageraciones descartarlos en nuestras votaciones.
4º/ Suprimir la Ley D´Hont, aunque salgan perdiendo los partidos nacionalistas.
5º/ El Gobierno de la nación se forma por consenso y en base a los % obtenidos por los partidos. Gobierno de concentración. Para mí esto es fundamental, en una época de crisis como la actual. Basta ya de discusiones estériles entre partidos. Gobernemos juntos y démosle a la sesera porque las soluciones son complejísimas y no hemos de desperdiciar el tiempo con luchas intestinas.
En cuanto a las reivindicaciones de plataformas diversas yo abogaría por avanzar en la siguiente dirección, dado que estamos en una época de tecnología y comunicaciones avanzada:
Establecería sistemas seguros de votación a través de internet con móviles u ordenadores, sometiendo determinadas cuestiones a toma de decisión mayoritaria por parte de la ciudadanía.
Habría que hacer un esfuerzo importante en:
1º/ Encontrar los medios tecnológicos adecuados y dotados de seguridad, para evitar errores, duplicidades, etc, , y solucionar cómo votarían las personas que no tengan acceso a dicha tecnología o no sepan.
2º/ Determinar qué cosas se someten a referendum, porque tampoco se puede estar todos los días votando todas las decisiones a tomar por una determinada institución. Sería poco operativa.
3º/ Establecer un mecanismo ágil para que las nuevas propuestas e inquietudes de las plataformas/ ciudadanos lleguen a los poderes establecidos para sometarlas a estudio y, en su caso votación.
Ello no es la panacea que soluciona la crisis económica, de la que saldremos muy lentamente al no tener hoy por hoy recambio al modelo productivo que hemos tenido en este país desde hace muchísimos años. Pero contribuiría a bajar la tensión, a generar confianza en las instituciones, a generar optimismo en la ciudadanía y, por ende, a favorecer que la gente le de al ingenio y la imaginación para emprender nuevos negocios.
La otra alternativa, la destrucción de todo lo creado, es la involución revolucionaria hacia no se sabe dónde, o hacia modelos colectivistas altamente probados en la historia, con resultados conocidos de sobra por todos. Con barricadas no construimos la democracia, construiremos una dictadura o una anarquía que conducirá a otra dictadura.
Confío en que no sea así, y que seamos capaces de pensar y razonar en la búsqueda de soluciones, unidos, trabajando codo con codo. Los problemas en este país son gravísimos y exigen un esfuerzo de concentración de fuerzas e ideas, no de disgregación, no de meter el dedo en el ojo del otro sino de aplicar lo de que cuatro ojos ven más que dos.