Después de realizar en Agosto de este año la visita pendiente que tenía al Museo de la Evolución Humana y a los yacimientos de Atapuerca de Burgos, se me desató la curiosidad y la fiebre devoradora de libros sobre la evolución Humana.
No he parado desde entonces y he leído algunos de los libros que allí me compré, como La Evolución sin Sentido (Jordi Agustí / Eudald Carbonell), El Sello Indeleble (Juan Luis Arsuaga / Manuel Martín-Loeches) y La Gran Migración (Jordi Agustí / Mauricio Antón). Todos ellos me han transportado hacia nuestros orígenes como homo sapiens hace unos 200-300.000 años, "tan sólo". Y aun antes, nuestros antepasados considerados de otras especies precedesoras como el Neandhertal, Heidelbergensis, Antecessor, Erectus, Ergaster, Hábilis y Rudolfensis que sitúan nuestro cronómetro evolutivo en 2 millones y medio de años.
Seguimos retrospectivamente con los antecesores de éstos, sobre los que hay muchas dudas sobre su "humanidad", los Parántropos, Ardipithecus y Sahelantropus, de hace unos 6 millones de años, que quizas fueron los primeros "simios" que comenzaron con el bipedismo.
En este punto nos hermanamos totalmente con los simios, a través de un antepasado común del que, por una parte evolucionaron nuestros ancestros y, por otra parte los ancestros de los chimpancés.
Es apasionante el estudio de las migraciones u oleadas producidas desde Africa hacia Europa y Asia, por todas estas especies precursoras del ser humano.
Resulta interesantísima la evolución del tamaño cerebral y corporal , todo ello como resultado de un proceso adaptativo como consecuencia de la selección natural darwiniana.Resulta al mismo tiempo enriquecedor el estudio de la evolución cultural de nuestros antepasados, desde el uso de la piedra con toscas herramientas talladas hasta herramientas más sofisticadas hechas con huesos y metales ya con el uso intensivo del fuego.
El camino fue largo hasta llegar al Neolítico en que se inició el primer despegue cultural de la humanidad, hace unos 10.000 años, con el inicio de la agricultura y ganadería en detrimento de la caza y recolección de la vida anterior del hombre. La evolución cultural fue extraordinariamente lenta en los 2,5 millones de años que transcurrieron hasta entonces. A partir de del Neolítico y con el inicio posterior de la escritura comienza de verdad el espectacular despegue cultural del homo sapiens, que no ha parado, en progresión geométrica, hasta nuestros días, y que inevitablemente seguirá.
El homo sapiens, dificilmente evoluciona ya como especie animal debido a que su inteligencia y su cultura ha superado con creces las barreras que le imponía la naturaleza.
Las tres vías de evolución de las especies, entre las cuales nos encontramos, son la selección natural, selección sexual y deriva genética. El hombre actual cada vez evoluciona menos por "selección natural" (adaptación al medio), porque domina el medio natural. La "selección sexual", que era otra de las vías de diferenciación, por ejemplo hablando de las razas, cada vez influye menos y tendemos al incremento del mestizaje; también en otras épocas pasadas primaba la elección del macho más fuerte físicamente o de la mujer más preparada para la maternidad, aspectos que han quedado totalmente desfasados ya que en la selección sexual de la pareja actual influyen otros parámetros como la inteligencia y/o ciertos cánones de belleza diferentes a otras épocas...La tercera manera de evolucionar las especies es por la "deriva genética" producida en otras épocas en el hombre, por el aislamiento geográfico (Oceanía, América).
El camino del hombre hacia el futuro es dificil de predecir. El cambio como especie humana, desde el punto de vista genético es difícil imaginar que se produzca, y pienso en tres posibilidades, aunque seguro que habrán más:
1ª/ Que cambien drásticamente las condiciones de la Tierra , con una catástrofe planetaria que produjera un exterminio masivo de los seres humanos, del tipo glaciación, impacto de meteorito, guerra nuclear masiva, etc, que nos retrotrajeran a situaciones pasadas de escasez de población, aislada, con una vida muy limitada a la lucha por la supervivencia y con alta tasa de mortandad antes de llegar a la edad adulta y reproductiva (supervivencia de los más fuertes que son los que legarían sus genes).
2ª/Que decidamos cambiar el curso de la naturaleza, por alteraciones genéticas, por "simbiosis robótica y genética" (uso de la robótica unido a nuestros cuerpos y cerebros).
3ª/Que la tecnología y la necesidad de colonizar otros mundos, en un futuro más o menos lejano, produjeran aislamiento geográfico de seres humanos en otros planetas colonizados, de tal forma que la evolución, al cabo de unos miles o cientos de miles de años produjera incluso otra especie inteligente distinta al Homo sapiens.
Estas lecturas y reflexiones sobre el origen y futuro del hombre me llevaron inevitablemente a seguir avanzando atrás en el tiempo... en la historia natural buceando hasta el origen de la vida. Y proyectar hacia el futuro mis pensamientos reflexionando con el futuro de la física, la tecnología.
Por ello los últimos libros con los que me he deleitado, y lo digo sin ambages, han sido La Física del Futuro y La Física de lo Imposible, ambos del mismo autor, Michio Kaku, que me han acercado a distintos escenarios posibles, algunos más probables que otros, de la humanidad, en función de los conocimientos actuales de la ciencia y tecnología, y su más que previsible evolución futura, al menos en los próximos 50 o 100 años.
Y de cara a la búsqueda de nuestros orígenes biológicos y de la vida como la conocemos , hoy he terminado un maravilloso libro que recomiendo a los amantes de la biología, y la evolución: "El Cuento del Antepasado" de Richard Dawkins. En este libro se hace una historia retrospectiva, comenzando por el homo sapiens, que va avanzando hacia el pasado, encontrándose con los distintos antepasados o contepasados, como el los llama, pasando toda clase de vertebrados, insectos, plantas hasta llegar a las primeras bacterias que son las primeras formas de vida concebibles hoy por hoy.
Aquí esboza ciertas teorías sobre el posible inicio de la vida, que sólo es posible a partir de la replicación del ADN, y dejando la puerta abierta a futuras investigaciones que logren explicar el principal enigma: cómo se produce el ensamblaje de cadenas de aminoácidos para formar proteínas, que a su vez formen el ADN, ARN...... partiendo de una "sopa" marina acuática, como la que seguramente existió, en la que hay ciertos compuestos químicos. Experimentalmente hace tiempo que se ha conseguido formar los aminoácidos a partir de la sopa primigenia, y bajo ciertas condiciones "atmosféricas" con rayos producidos por tormentas. Estos aminoácidos son las bases de Acido Desoxiribonucleico (ADN) que con su característica doble hélice, es el eslabón primordial de la genética y de la vida.
Aquí se llega al límite de la ciencia de la evolución hoy por hoy, y sin duda promete el futuro descubrir ese eslabón aún desconocido: el paso de los aminoácidos al ADN y ARN con capacidad de replicarse o copiarse.
Por otra parte al final del libro me encanta ciertas incursiones y comentarios que hace con respecto a los "creacionistas" - que forman legiones - y Religiones a las que achaca la "pereza mental" de cuando se llega a un enigma la explicación es dios y problema resuelto. No hay más que echar la vista atrás del avance de la cultura y la ciencia, en detrimento de las barreras religiosas o filosóficas, a veces, del mundo que se han ido derribando gracias a la munición del sentido común científico.
También me gusta la disgresión comparativa que hace entre sus teorías evolucionistas (se confiesa, o más que eso dice que otros dicen de él, que es ultradarwinista) y las del famoso Paleontólogo, ya fallecido, Stephen Jay Gould.
R. Dawkins se maravilla de cómo la naturaleza ha evolucionado en muy diversas especies de maneras muy parecidas en determinados órganos (ejemplo los ojos, aunque hayan más de 20 clases de ojos y visiones diferentes) y se pregunta si la evolución en otros planetas , o incluso en éste, si hubiera otro gran cataclismo como el que acabó con los dinosaurios, podría producir otra vez resultados similares a los actuales. Habla de que hay muchos ejemplos de especies con suficiente separación geográfica que han producido resultados similares.
En cambio dice de S.Jay Gould que aunque también es darwinista, cree más en la contingencia, en el azar de la evolución, en que en la hipótesis de "rebobinar la historia natural" hasta el comienzo, por ejemplo de las primeras bacterias, o a la época anterior a los dinosaurios, la vida habría evolucionado de cualquier otra forma a la que lo ha hecho y la vida inteligente, del ser humano, podría no haberse dado.
En cambio, el geólogo, Simon Conway, plantea un argumento diametralmente opuesto al de Gould, ya que dice que una "reedición de la evolución daría como resultado otro ser humano, o de algo muy parecido.
Y aquí dejo por hoy mis comentarios, que proseguirán con nuevas reflexiones y lecturas que seguramente orientaré tanto al pasado como al futuro y muy improbablemente al presente que no nos depara, precisamente, muchas alegrías ni optimismo.
Nos dirigimos, con optimismo, sin saber bien dónde. Lo importante es no detenerse.
sábado, 23 de noviembre de 2013
domingo, 2 de junio de 2013
REFLEXIONANDO SOBRE LA VIDA Y EL UNIVERSO
Cuánto ponemos escribir sobre la vida, nuestras vidas, la de los demás humanos, la del resto de los seres vivos. Podríamos estar toda una vida escribiendo y no alcanzaríamos a describir un sólo instante, una sola centésima de segundo, de todo lo que acontece en el Universo aquí y ahora en este preciso instante.
Cuánto podemos escribir sobre el mundo que nos sustenta. Sobre el espacio en que se mueve nuestro mundo, nuestro sistema solar, nuestra galaxia.
Podemos ir desde lo infinitamente pequeño e invisible, del mundo de las partículas elementales, a lo inconmensurablemente enorme del universo, con millones de galaxias lejanas, invisible también, hoy por hoy a nuestros telescopios más potentes.
Podemos incluso transportarnos a otros universos paralelos inaccesibles no ya a nuestros sentidos, sino incluso a nuestro intelecto. Podemos pensar en un mundo, o incluso infinitos mundos anteriores a "nuestro" bigbang hace 13.800 millones de años, ¡ahí es nada!. Mundos que tuvieron "sus" propios bigbang natalicios y que terminaron después de un período expansivo, como el que ahora vivimos, en un colapso gravitacional, para fundirse en un hiper denso agujero negro, condensador de toda la materia y energía existente en ese universo.

Podemos pensar en futuros mundos similares a este pasado, infinito, con sucesión de expansiones y colapsos, separados por un agujero negro contenedor del todo. La materia y energía, ni se crea ni se destruye, solo se transforma...
Podemos soñar, incluso con infinitos mundos paralelos y "coetáneos" al nuestro, en otra dimensión, con modos de "vida" muy diferentes a la nuestra basada en el carbono, el agua y unos cuantos elementos más, y dimensiones inimaginables y completamente diferentes a nuestras clásicas 4 dimensiones, tres espaciales y el tiempo. ¡Inaprensible por nuestro cerebro limitado!.
Soñar, pensar, imaginar, explorar, investigar, interpretar, comprobar, explicar, razonar, teorizar son verbos que aplican y conjugan los humanos inquietos no solo en sus conversaciones, o su trabajo, sino en todos los actos de su vida, en su búsqueda de la verdad y de las explicaciones a lo que les rodea. Teorías e interpretaciones que dan sentido a nuestras vidas, a nuestro brumoso pasado e inquietante y apasionante futuro.
Podemos y debemos pensar, que, de la misma manera que en un pasado muy cercano, solo hace 3 millones de años, no existíamos como ahora nos vemos y sentimos, ¡éramos unos micos!, en un futuro quizás no muy lejano, dejemos de existir como ahora somos y nos sustituyan otros seres o entes superiores en inteligencia. Y algo más adelante, nuestro pequeño mundo, el de la minúscula e insignificante Tierra, queramos o no queramos llegará al fin de su periplo aniquilada, cuando el astro rey, nuestra estrella se convierta en una gigante roja y su diámetro alcance nuestra órbita. Esto se calcula que ocurrirá, ¡no temáis!, en unos 4 o 5.000 millones de años, es decir más o menos el tiempo que tiene nuestra querida Tierra desde que se supone se desgajó del Sol o aglutinó materia de la nube de Oort.
Antes de eso esperemos e imaginemos que quizás hayamos sido capaces del desarrollo tecnológico suficiente como para viajar y colonizar otros planetas, que orbitan alrededor de otras estrellas, similares al nuestro (no es descabellado, se han detectado algunos cientos ya, en nuestra galaxia), bien como seres humanos, bien como otras especies "super-humanas" más evolucionadas, antes de que nuestra civilización se extinga para siempre.
Cuánto podemos escribir sobre el mundo que nos sustenta. Sobre el espacio en que se mueve nuestro mundo, nuestro sistema solar, nuestra galaxia.
Podemos ir desde lo infinitamente pequeño e invisible, del mundo de las partículas elementales, a lo inconmensurablemente enorme del universo, con millones de galaxias lejanas, invisible también, hoy por hoy a nuestros telescopios más potentes.
Podemos incluso transportarnos a otros universos paralelos inaccesibles no ya a nuestros sentidos, sino incluso a nuestro intelecto. Podemos pensar en un mundo, o incluso infinitos mundos anteriores a "nuestro" bigbang hace 13.800 millones de años, ¡ahí es nada!. Mundos que tuvieron "sus" propios bigbang natalicios y que terminaron después de un período expansivo, como el que ahora vivimos, en un colapso gravitacional, para fundirse en un hiper denso agujero negro, condensador de toda la materia y energía existente en ese universo.
Podemos pensar en futuros mundos similares a este pasado, infinito, con sucesión de expansiones y colapsos, separados por un agujero negro contenedor del todo. La materia y energía, ni se crea ni se destruye, solo se transforma...
Podemos soñar, incluso con infinitos mundos paralelos y "coetáneos" al nuestro, en otra dimensión, con modos de "vida" muy diferentes a la nuestra basada en el carbono, el agua y unos cuantos elementos más, y dimensiones inimaginables y completamente diferentes a nuestras clásicas 4 dimensiones, tres espaciales y el tiempo. ¡Inaprensible por nuestro cerebro limitado!.
Soñar, pensar, imaginar, explorar, investigar, interpretar, comprobar, explicar, razonar, teorizar son verbos que aplican y conjugan los humanos inquietos no solo en sus conversaciones, o su trabajo, sino en todos los actos de su vida, en su búsqueda de la verdad y de las explicaciones a lo que les rodea. Teorías e interpretaciones que dan sentido a nuestras vidas, a nuestro brumoso pasado e inquietante y apasionante futuro.
Podemos y debemos pensar, que, de la misma manera que en un pasado muy cercano, solo hace 3 millones de años, no existíamos como ahora nos vemos y sentimos, ¡éramos unos micos!, en un futuro quizás no muy lejano, dejemos de existir como ahora somos y nos sustituyan otros seres o entes superiores en inteligencia. Y algo más adelante, nuestro pequeño mundo, el de la minúscula e insignificante Tierra, queramos o no queramos llegará al fin de su periplo aniquilada, cuando el astro rey, nuestra estrella se convierta en una gigante roja y su diámetro alcance nuestra órbita. Esto se calcula que ocurrirá, ¡no temáis!, en unos 4 o 5.000 millones de años, es decir más o menos el tiempo que tiene nuestra querida Tierra desde que se supone se desgajó del Sol o aglutinó materia de la nube de Oort.
Antes de eso esperemos e imaginemos que quizás hayamos sido capaces del desarrollo tecnológico suficiente como para viajar y colonizar otros planetas, que orbitan alrededor de otras estrellas, similares al nuestro (no es descabellado, se han detectado algunos cientos ya, en nuestra galaxia), bien como seres humanos, bien como otras especies "super-humanas" más evolucionadas, antes de que nuestra civilización se extinga para siempre.
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